María Izquierdo: "mucha cabeza para la pintura"

Artes visuales - Personajes

María Cenobia Izquierdo Gutiérrez nació en Jalisco, en el pueblo de San Juan de los Lagos –sus biógrafos aún no se ponen de acuerdo si fue en 1902 o en 1906-. A finales de los veinte, ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, poco después se especializó en la Academia San Carlos. Muy pronto, sus maestros descubrieron en ella un talento inusual, Germán Gedovius le dio permiso de no asistir al recinto y estudiar y pintar desde su casa, dada su “mucha cabeza para la pintura”.

            Fue la primera pintora mexicana en exponer sus obras fuera del país, al llegar en 1930 al Art Center de Nueva York. Aquella muestra estaba integrada por 14 óleos que incluían naturalezas muertas, paisajes y retratos. La introducción del catálogo fue escrita por Diego Rivera, en aquel entonces Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1932 se le nombró profesora de dibujo en el Departamento de Bellas Artes, en esa misma época, ingresó a la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LIAR), en donde dirigía la sección de artes plásticas.

            Pareja sentimental de Rufino Tamayo durante cuatro años, amiga de Juan Soriano, Weston y Lola Álvarez Bravo. A pesar de su talento, y del aparente reconocimiento de sus mentores y amigos,  tuvo que luchar arduamente para abrirse paso en momentos en que los muralistas acaparaban los espacios. 

            En 1945 fue contratada para una comisión que incluía decorar los plafones del Departamento Central y pintar un mural de 200 metros cuadrados. Ya con andamios armados y materiales listos,  el proyecto fue saboteado, ni más ni menos que por Diego Rivera, acompañado de David Alfaro Siqueiros, quienes esgrimieron toda clase de argumentos: desde que la pintora era joven e inexperta, hasta que una “mujer” no estaba preparada para una obra de tal magnitud. Intrigas, periodicazos, dimes y diretes que finalmente lograron sacar a la pintora del proyecto.

            “Es delito ser mujer y tener talento”, solía decir María Izquierdo quien no tuvo más remedio que recortar los bocetos que ya tenía empezados, para venderlos como pintura de caballete; esas reminiscencias del proyecto, las notas de prensa y otros documentos que atestiguaron esta censura, fueron recopilados, hace algunos años, y mostrados en una exposición en el Museo de Arte Moderno.

            En 1948 una hemiplejia le hizo perder el habla y la movilidad del lado derecho del cuerpo, pero eso no le impidió pintar. Siguió con su trabajo utilizando sólo el brazo izquierdo, hasta que una embolia la dejó totalmente paralizada. Murió el 3 de diciembre de 1955 en la Ciudad de México.

            En octubre de 2012, se publicó un decreto del gobierno en el que la nombró "Mujer ilustre", por lo que sus restos descansan ahora en la Rotonda de las personas ilustres, al lado de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, quienes no pudieron hacer nada para impedirlo.